domingo, 11 de octubre de 2009

Tengamos esperanza


Esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. 1 Pedro 1:13

Usted ha oído muchos sermones y ha visto muchos libros acerca del amor y de la fe, pero ¿ha oído alguna vez un mensaje o ha leído un libro acerca de la esperanza? Por alguna razón, a veces pasamos por alto la esperanza. La esperanza es algo que falta en la experiencia cristiana de nuestra cultura. No vivimos con esperanza sobre todo porque nos concentramos demasiado en nuestras circunstancias actuales.

¿Qué es la esperanza? Es la actitud del cristiano en cuanto al futuro. La esperanza en su naturaleza intrínseca es como la fe. Ambas tienen la confianza, o una creencia en Dios, como su punto central, pero hay una diferencia entre ellas. Fe es creer en Dios en el presente, y esperanza es creer en Dios para el futuro. La fe cree en Dios por lo que ha hecho, y la esperanza cree en Dios por lo que hará.

Ponga su esperanza en Él y viva esperando el glorioso cumplimiento de su promesa futura.

Tomado de Gracia a Vosotros

3 comentarios:

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  2. La esperanza también es utopía para el presente. Es menester tener la esperanza viva en nuestros corazones, como reza el proverbial himno compuesto por Federico Pagura: «por eso es que hoy tenemos esperanza/ Por eso es que hoy luchamos con porfía/ Por eso es que hoy miramos con confianza/ El porvenir en esta tierra mía.»

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  3. Aunque utopía y esperanza, lucen/suenan similares, son diferentes. Primeramente una es una quimera -realidad no definida pero ilusoriamente perfecta(utopía) y la otra es una virtud (esperanza) para enfrentar los días que nos tocan llevar por delante. Por esto, y si revisamos unos versos antes (1Ped 1:3), el mismo que nos provee su salvación (ya que nadie más podía hacerlo), es el mismo que nos equipa con una ESPERANZA VIVA. Ojo, no es cualquier esperanza, si no una VIVA, como queriendo decir que se renueva, que es creciente y que su esencia está en esto. El prometió que su Espíritu nos guiaría a toda verdad, por esto debemos anhelar su guianza, reconociendo a cada instante nuestra incapacidad por nosotros mismos de incluso tener la Esperanza correcta.
    También vemos en estos versos, la naturaleza de lo esperado (como ya dijimos es viva y creciente). Es una herencia (v4) en el sentido de haberla recibido de Otro. Esto es un patrimonio NO GANADO, no MERECIDO, NO BUSCADO por mi esfuerzo, SI NO ÚNICAMENTE POR LA GRACIA DE DIOS. En parte la herencia ya es nuestra, pero su plenitud está por venir. Es algo de valor inalterable, NO se MARCHITA, no se pudre, no se corrompe, es decir nada la puede ensuciar. En cambio, está reservada en los cielos, el lugar más seguro, resguardada hasta cuando haga falta. También es algo MUY PERSONAL ya que implica nuestra posición para el juicio final, para nuestra salvación total. Una liberación completa de aquello que nos limita y/o estorba en este momento. Por esto es que SU ESPERANZA VIVA comienza aceptando y viviendo el regalo incomparable de su salvación. Por esto Jesús le dijo a Nicodemo que debería nacer de nuevo. Por esto Pablo hace referencia al viejo y al nuevo hombre. Por esto que nuestra esperanza no es otra cosa que SU ESPERANZA VIVA en nosotros.
    El problema de la esperanza del hombre sin Dios, humanamente hablando, es que se basa en cosas poco reales y/o en utopías de abstracciones que a la mente del hombre parecen reales o perfectas, pero que no son otra cosa que fruto del “árbol del conocimiento del bien y del mal”. Oh, si solo pudiésemos ver con cuanto amor nos ha amado el Padre que nos ha dado a su propio hijo, para que tengamos esperanza, para que tengamos vida.
    Danilo

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